Galileo: el GPS europeoSistema de navegación por satélite
La Comisión Europea está trabajando activamente en el lanzamiento del programa de navegación por satélite Galileo, que ha pasado ya la fase de definición. Su objetivo consiste en desarrollar un sistema global y multimodal de navegación por satélite capaz de proporcionar a Europa independencia en el ámbito de la gestión del tráfico y transporte, así como en cuanto a la infraestructura telemática asociada.
Con el proyecto Galileo, la Comisión Europea pretende movilizar a los sectores de telecomunicaciones, informática y electrónica para conseguir en los sistemas de navegación GNSS (Global Navigation Satellite System) el mismo éxito obtenido con GSM en comunicaciones móviles. Los sistemas GNSS están tomando un protagonismo cada vez más fuerte en el escenario de los negocios como un mecanismo para determinar la posición de objetos y personas en cualquier lugar de la superficie del planeta. Estos sistemas consisten en constelaciones de satélites que proporcionan información continua y en tiempo real acerca de la posición de objetos sobre la superficie terrestre que se mueven rápidamente en tres dimensiones, en cualquier punto y bajo cualquier condición atmosférica. Actualmente e históricamente, son dos los sistemas de navegación por satélite: el americano GPS (Global Positioning System), también conocido como NAVSTAR, y el ruso GLONASS (Global Orbitography Navigation Satellite System). Ambos están formados por 24 satélites y se encuentran bajo control militar, aunque en fase de integración en el escenario civil y comercial. A estos dos históricos sistemas se une ahora el recientemente lanzado en Europa Galileo. Los sistemas de navegación por satélite aparecen inicialmente en el sector de defensa. Este origen militar explica el hecho de que haya habido solamente dos sistemas en todo el mundo, cada uno de ellos asociado a una de las dos potencias históricas de la “Guerra Fría”. Pero, a partir de 1991, esta tecnología comienza a penetrar en el mundo civil y comercial. En concreto, el detonante de esta transferencia fue la operación “Tormenta del Desierto”, que tuvo lugar en el Golfo Pérsico en ese año 1991 y donde se utilizaron 9.000 receptores GPS. Otro factor que ha contribuido sustancialmente a la entrada en el mercado de estos sistemas ha sido la continua caída de los precios de los receptores. Pero la introducción masiva de GNSS en el sector civil exige acometer una serie de ajustes progresivos de la tecnología existente (como, por ejemplo, implementar una nueva señal para uso estrictamente civil), así como importantes esfuerzos en la reelaboración de los esquemas de política pública, fundamentalmente a fin de promover la cooperación internacional. Afortunadamente, los esfuerzos actuales van en esa dirección. De hecho, en la última conferencia mundial de radiocomunicaciones WRC-2000 (World Radiocommunication Conference), celebrada durante los pasados meses de mayo y junio con la asistencia de más de 2.600 delegados de todo el mundo, se acordó asignar espectro a GNSS con el objetivo de mejorar los sistemas actuales GPS y GLONASS y de tratar de consolidar el sistema europeo Galileo. Concretamente, se asignaron cerca de 111 MHz a los enlaces downlink (descendentes) para los servicios de radio navegación por satélite o RNSS (Radio Navigation Satellite Service), 24 MHz para el futuro servicio L5 de GPS y los restantes 87 para Galileo. También se asignaron 60 MHz para los enlaces uplink (ascendentes). Esta conferencia ha sido crucial para Galileo, pues, además de las bandas uplink y downlink, se le asignaron cuatro bandas de frecuencia: en la banda L más baja se le asignó E5, centrada en 1202.5 MHz, y la banda 1260-1300 MHz; en la banda L superior recibió dos bandas estrechas, E2 en 1559-1563 MHz y E1 en 1587-1591 MHz. La transferencia de esta tecnología del sector de defensa al civil es tal que incluso ha entrado en entornos de aplicación muy próximos al ámbito del usuario residencial: los sistemas GNSS aparecen ya en los automóviles para proporcionar información al conductor en forma de mapas digitales o bien mediante sistemas basados en tecnologías de síntesis de voz. Es más, se están introduciendo equipos GNSS -de muy baja potencia para posibilitar la portabilidad del propio usuario- en relojes, cámaras, PDA (Personal Digital Assistant) y teléfonos celulares. Entre las compañías que están trabajando en el desarrollo de esta clase de equipos se encuentran firmas como Casio Computer, Seiko-Epson o Trimble Navigation, entre otros. En el ámbito de las aplicaciones de carácter organizativo, la cartera de servicios que proporcionan los sistemas de navegación por satélite está en continuo crecimiento. A los sistemas de transporte, que han constituido la aplicación por excelencia, se están uniendo otros sectores en donde esta tecnología presenta un importante valor añadido, generando el concepto de sistemas de transporte inteligente. También GNSS aparece en una gran y variada cantidad de sectores, como aviación, donde estos sistemas sustituyen a los tradicionales ILS (Instrument Landing System); en el transporte marítimo, donde sustituyen a los históricos sistemas de navegación por radio; en el sector de la energía para buscar yacimientos; en el agrícola para el control de la distribución de los fertilizantes; en el sector de la construcción para guiar las excavaciones; en comunicaciones móviles, donde GNSS (en concreto GPS) se utiliza para sincronizar las redes CDMA; y en comunicaciones móviles, dentro de esquemas de emergencia, donde los fabricantes están planificando la integración de un receptor GNSS en el teléfono con objeto de que los servicios de emergencia sean capaces de localizar el punto desde donde se ha recibido la llamada.
BAJO CONTROL CIVIL Con un presupuesto de 3.000 millones de euros, Galileo está planificado inicialmente para soportar 21 satélites (extensibles a 30) a 23.000 kilómetros de altura, apoyados opcionalmente por satélites GEO (geoestacionarios) como mecanismo para complementar el sistema. Desde un principio, funcionará bajo control civil y, al igual que GPS, proporcionará un servicio básico gratuito en el punto de utilización, si bien se cobrará por el suministro de otros servicios más elaborados que proporcionen un valor añadido. En el marco de los trabajos de inicio del programa (el acta fundacional de Galileo data de febrero de 1999), la Comisión lanzó una serie de contratos de investigación con la industria por valor de 37 millones de euros dentro del V Programa Marco de Investigación y Desarrollo Tecnológico. Al mismo tiempo, firmaba con la Agencia Espacial Europea (ESA) un contrato para la elaboración del estudio GalileoSat como parte de la fase de definición del programa, que ha ocupado el año 2000, para en el 2001 iniciar la fase de pruebas y validación. Durante la fase de definición, la Comisión lanzó una convocatoria de expresiones de interés al objeto de establecer una asociación público-privada (PPP: Public Private Partnership) como mecanismo de financiación del proyecto, donde la parte pública está conformada por la ESA y la propia Comisión Europea. Las primeras actividades de funcionamiento están previstas para el año 2005 y la operación total para 2008. En cuanto a rentabilidad, los result
Autor:
Angeles y Martín Grado-Caffaro.
01/04/2001
Votos:
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